El término que comunmente llamamos felicidad o placer no es mal que el apaciguamiento de un tipo de malestar. Por consiguiente, la vida no es mas que un continuo y criminal malestar que intentamos tapar, pero solo en apariencia, pues los temores y angustias que nos indundan diariamente nos obligan a subsistir en tal estado lo mejor que podamos.
Perseguir la felicidad completa es una mera utopía, pues no se trata de una verdadera filosofía de vida, sino que es, sencillamente, un estado transitorio. Por lo tanto, la búsqueda de esta ficticia felicidad solo puede traer estados de frustración que alejan más el verdadero disfrute de una emoción(unicamente momentanea) feliz, cuyo valor no tiene límites.